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29 de setembre de 2015

BARCINO COLONIA ROMANA, DE LUIS CONDE MORAGUES, CAPITULO Nº 15º, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...29-09-2015...!!!

Capacidades y usos de los acueductos de Barcino
Las alturas sobre el nivel del mar del canal de los acueductos de Barcino, a la entrada en la ciudad son 16,88 y 16,70 m. Extrapolando, descenderían hasta unos 16,50 m al llegar a un extremo del forum, donde quedarían a unos 2 m sobre el nivel de circulación de los siglos I a III d.C. (Orengo, Miró, 2011). Se conoce bien que el nivel de las calles era, en general, muy inferior al actual. Como en la cercana Baetulo (García, 2003) y en la gran mayoría de ciudades romanas, la presión hidrostática del agua (la del nivel en los acueductos en Barcino) dudosamente permitía alimentar a la 2ª planta de las insulae (bloques de vivienda) o de las domus (viviendas suntuarias) intra-muros. Aunque los romanos disponían de medios técnicos para elevar corrientes de agua no se usaban domésticamente. La red de distribución en la ciudad era, en gran parte, por tubos de plomo o cerámicos que pasaban por canalizaciones cubiertas bajo el suelo de las calles. 
Tubos de cerámica.
Y en parte también por canales de piedra o de opus signinium. Todo ello llegaba a picas de piedra para el servicio público o a fuentes públicas con bocas de salida de bronce, plomo o cerámica. Pero frecuentemente sin grifos. En muchas situaciones los romanos dejaban correr libremente al agua a un rebosadero. Es de esperar que las amas de casa humildes, o las siervas, fuesen a la fuente pública a recoger el agua con cántaros de barro y llevarla a las casas. La misma escena que era visible todavía, no hace tantos años, en gran parte del Mediterráneo. Con este tipo de acceso al agua, el consumo aparente de agua por habitante se dispara porque el agua circula siempre, aunque nadie la aproveche la gran parte del tiempo. Ya que el flujo que aporta una mina de captación o un acueducto no se puede abrir y cerrar ágilmente; solo se puede controlar a medio plazo con compuertas, aguas arriba, en la captación. Pese a todo, gran parte del consumo de agua se produciría en las termas.

El plomo

Tubos de plomo.

 Por su fácil manipulación el plomo se usaba muy ampliamente en toda clase de aplicaciones por los romanos, desde la construcción a menaje doméstico y de cocina. Tras el hierro era el metal “técnico” más empleado, mucho más que el bronce. Se usaba mucho para conducciones de agua. Los romanos prescindían del posible efecto nocivo del plomo sobre la salud. De hecho, como ya conocía bien Vitrubio en el siglo I, el plomo es peligroso (Vitruvio, 2001). Puede provocar “saturnismo”, en especial cuando el agua es de lluvia o nieve (libre de carbonatos). Pero, con todo, el plomo se usaba en los acueductos y en sus redes de distribución de agua por las ciudades. Y hasta hace muy poco en las viviendas hemos seguido usando tubos de plomo. Frontinus incluye en su obra un catálogo con las medidas más usuales (estandarizadas) de tubos de plomo.
Río Besós.

La pendiente promedio del acueducto de Barcino procedente del Besós en Montcada, a levante de la ciudad, es de 1,6 m por kilómetro (Miró, Orengo, 2010: 120) y al parecer era relativamente constante. Es totalmente conforme con los datos de otros acueductos recogidos por Chauson. Las mediciones dan una sección útil de los canales de 0,11 m2, contando con un nivel del agua en el conducto de 0,40 m (medido a través de marcas en el opus signinum que parecen ser del flujo). La canalización se estaría alimentando desde el río Besós por medio de una galería de captación de aguas subálveas, cuya localización se conoce aproximadamente (Miró, Orengo, 2010, 119-121).

Los cálculos realizados por Martín dan un caudal para el acueducto de levante de 12.000 m3 por día, y estos son notablemente inferiores a los realizados por Hodge (Hodge, 2000: 50-51; Martín, 2007: 82; Miró, Orengo, 2011: 128). Teniendo en cuenta que las paredes tienen la textura y rugosidad del hormigón (son de opus signinum) y que la pendiente es de 1,6 m/km, usando las dimensiones medidas en el canal y aplicando la fórmula de Manning, se ha llegado a una velocidad del agua de unos 1,5 m/s. Puesto que la sección medida en el canal es de 0,11 m2, esto nos da 14.250 m3 por día que no diverge de los cálculos anteriores. Estos cálculos nos orientan sobre un promedio del aporte real de agua del acueducto del Besós (Ya que se ha tomado como el nivel real del agua una sutil marca en el canal, no el nivel máximo posible). La capacidad máxima (con el canal del acueducto totalmente lleno de agua) sería notablemente superior. El flujo siempre pudiera haber sido restringido a voluntad, arriba en la captación, cerrando con compuertas la entrada de agua. O también venir en ocasiones limitado por falta de caudal suficiente de la toma en el Besós. La hipotética captación de aguas del acueducto de poniente en manantiales en diversos lugares de la sierra de Collserola, convergiendo en Sant Genís dels Agudells, estaría unos 230 m más elevada que la entrada en la ciudad que está a 6,4 km de distancia. 
Serra de Collserola

Estos datos llevan a una pendiente promedio de 38 m/km, una pendiente muy superior al máximo conocido en otros lugares. Miró y Orengo muestran que la conducción debiera estar entonces entubada (Miró, Orengo, 2010: 123). Y así parece haber sido en época medieval. En lo que se puede ver del interior del canal del acueducto, a la llegada a la ciudad, no hay huellas de tubos. Lógicamente, la conducción hubiera sido solo entubada en el trayecto de mayor pendiente, en la falda de la montaña. Y descargaría en un colector inferior. De allí seguiría suavemente por un canal abierto hacia la ciudad, tal como los romanos hacían a la salida de un sifón. Tampoco sería imposible un recorrido escalonado y con cascadas artificiales (de la Peña, 2010). 
En cualquier caso sería una obra muy compleja y cara. Inabordable para el parvum oppidum que era Barcino a principios del siglo I d.C. Pero es técnicamente posible. En sifones romanos se han detectado desniveles con caídas de agua de 180 m en vertical, con tubos de plomo. Más facilmente el agua pudiera proceder de fuentes más cercanas. Frontinus nos habla de diversos acueductos romanos alimentados desde galerías de captación. Era el agua de mejor calidad de Roma. Siempre sería una solución más sencilla y económica. Y fue la adoptada en Baetulo en un entorno muy similar y muy crcano al de Barcino (Padrós, 1999). El marco físico y el conocido testimonio de Avieno nos aseguran una notable riqueza en aguas dulces 23. La estimación por Call y Franqueza del caudal de aquellas fuentes de Collserola en el siglo XIX es de unos 300 m3/día. Es recogida por Miró y Orengo (2010) y puede tomarse solo como una referencia más. En la literatura sobre galerías de captación se conocen caudales más altos. El caudal pudiera haber sido más alto, pero siempre sería mucho menor que el del acueducto de levante. Los caudales estimados están dentro de lo razonable según medidas recientes, en diversos acueductos del sur de Francia. Mediciones por otro lado muy variables entre un u otro acueducto e incluso en el mismo acueducto en días diferentes. Los caudales de los acueductos fluctúan debido a las circunstancias del flujo de entrada, de origen natural. Además con compuertas de control puede limitarse la entrada de agua al acueducto, (Frontinus, 2003).

 Regresando a Baetulo, sus manantiales bastaban para una ciudad del tamaño de Barcino a mediados del siglo I d.C. Ambas ciudades con sus termas respectivas. En el siglo I d.C., el primer acueducto servíría a las primeras termas de Barcino extra-muros, en el puerto (Hernández-Gasch, 2003-2005: 245-270). Significativamente, ambos acueductos llegan a la ciudad prácticamente al mismo punto de la muralla, lo que hace pensar que se pretendía utilizar o combinar la misma red de distribución. Los dos estarían entonces conectados a una misma “piscina limaria” en el “castellum acquae”; que usualmente se colocaba al fin de cada acueducto. De allí salía la red de distribución urbana, normalmente por otras canalizaciones y tubos, cerámicos o de plomo. Hasta el siglo IV al menos, suburbios y diversas casas y villas periféricas muy cercanas a los muros podrían tomar agua de los acueductos de la ciudad. 

Tales derivaciones eran frecuentes en Roma. En las excavaciones extra-muros de la ciudad romana se detectan las 
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23 - … et Barcilonum amoena sedes ditium nam pandit illic tuta portus brachia uvetque semper dulcibus tellus aquis … - “el deleitoso emplazamiento de las ricas Barcilonas. Pues allá un puerto despliega brazos seguros y la tierra está siempre irrigada por aguas dulces”. (Avieno, 2001, Obras, Ora Marítima., Gredos. Madrid, 332 y 380.)

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huellas de diversas canalizaciones, Esto da soporte a la idea que un acueducto era un complemento del otro. No se ha localizado la “piscina limaria” ni el “castellum acquae”, pero se los supone en el (o los) puntos más altos intra-muros de la ciudad (Miró y Orengo, 2010: 118-121). Uno de estos puntos estaba en la cercanía del templo y del forum. ¿Tuvo sentido construir o simplemente conservar sistema de poniente cuando ya se dispuso del caudal, unas 20 veces mayor, del acueducto de levante?




http://www.todostuslibros.com/libros/barcino_978-84-943862-1-3 



©Luis Conde Moragues. Todos los derechos reservados.
Barcelona, B-6416-09; B-3449-14
Depósito legal: B 11865-2015
ISBN: 978-84-943862-1-3



Permiso del autor, palabras textuales:


Yo no tengo un interés económico sobre mis trabajos arqueológicos e históricos . Solo busco que mis hipótesis sobre nuestra ciudad lleven a acciones de las instituciones responsables. Adoro a esta ciudad. Puedes copiar y dar difusión a mis teorías. Más aún si puedes darles más audiencia.
El problema es que si bien yo he recibido mucho soporte, y creo que la evidencia es muy fuerte, esta es poco tangible.
Pero la silueta de la elipse esta allá desde hace 1700 años. Y probablemente estará muchos años más pidiendo una explicación.

Lo mejor es que las ideas (que critico) que se publican sobre la Barcelona romana no son creíbles ni se pueden soportar científicamente. Pero Barcino es un gran negocio para muchos profesionales.  Para estos, tu amigo es en realidad un estorbo, o peor aún un aficionado.



27 de setembre de 2015

BARCINO COLONIA ROMANA, DE LUIS CONDE MORAGUES, CAPITULO Nº 14º, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...27-09-2015...!!!

El origen y recorrido de las aguas de los acueductos 

El sistema del acueducto del Besós, - el de levante -. Llegando a la torre levante de la antigua plaça Nova en la casa del Ardiáca, el acueducto del Besós atravesaba la plaza de la Catedral. En ella, en 1954, el MUHBA localizó la cimentación de cuatro pilares más.


Fig. 1 – Planta de la colonia y ubicación del castellum aquae.

Fig. 5 - Acueducto del Besós a su paso por Sant Andreu (Fotografía: Daniel Giner). Codex.
Centro de Documentación (MUHBA).

 El arco exento de este acueducto del Besós (o de levante), en el exterior de la torre de la muralla, es una reconstrucción reciente sobre cimientos romanos, copiando el arco que se encuentra dentro de la torre (figuras III-2 y III-3). No hace mucho, en 1988, quedaron expuestas otras 4 arcadas del acueducto del Besós integradas en una pared medianera, que se ha dejado al descubierto en la calle Durán i Bas junto a la calle Capellans (Fig. III-1) (Beltrán de Heredia, et al., 2001: 26). 

Los cimientos de dos arcos más, contiguos a los anteriores, fueron excavados en el año 2007 en la restauración de la casa nº 25 de la calle Ripoll y el patio anexo (Ripoll, 2007).

 El acueducto prosigue por la calle de les Magdalenes, en cuya casa nº 25, Mayer y Rodà encontraron la base de un pilar en 1977 (Mayer, Roda, 1977).
Fig. 6 - Pilar del acueducto del Besós. Calle Magdalenas (Fotografía: Mikel Soberon). Codex. Centro de
Documentación (MUHBA).


 Continuaría por la calle Sant Pere mes Alt, pasando por el actual Palau de la Musica Catalana. Y un plano del siglo XVIII lo registra muy cerca de Sant Pere de les Puel∙les, al noreste. El camino hacia Montcada tiene 11,3 km y sigue en su mayor parte el recorrido conocido del Rec Comtal medieval. Se ha asumido durante mucho tiempo que el acueducto partía de era un azud (una pequeña presa) sobre el Besós. Pero las últimas investigaciones de Carmen Miró y su equipo señalan a una galería de captación de aguas subálveas en este mismo rio. Era la práctica romana de asegurar la calidad del agua.



Se apunta que, en la Alta Edad Media, este tramo del acueducto, una acequia a nivel del suelo, fuera ampliado y ensanchado para incrementar el caudal y potenciar los molinos que se instalaron (Miró y Orenga, 2010: 118-121).
Figura III-1 Arcos del Acueducto de levante o del Besós en la calle Capellans con Durán y Bas. Regresando a la ciudad amurallada, Fernández Casado hace notar que en la capilla románica de Santa Lucía, en el claustro de la catedral, en la pared izquierda, poco antes del ascensor al Archivo de la Catedral, está integrado uno de los pilares de este acueducto de levante (Fernández Casado, 2008: 219-229). Al parecer la conducción intra-muros era paralela al decumanus.



El sistema del acueducto de poniente, o de Collserola -. Mucho menos conocido es el curso del acueducto de poniente. Supuestamente procedente de la montaña. Aparte del pilar de este segundo acueducto, dentro de la torre citada anteriormente, también se encontraron en 1954, por el MUHBA, restos de la cimentación de otros cuatro pilares en la plaça Nova (Miró, 2010). Muy suavemente se desviaban para encarar la calle dels Arcs. El recorrido de este segundo acueducto atravesaba también la vieja plaça Nova (ahora en la plaza de la Catedral). Se encaminaba por la calle dels Arcs y por la puerta del Ángel hacia el Paseo de Gracia. Fernández Casado anota que restos de otros dos pilares eran visibles en 1967 en dos casas de la calle dels Arcs. En el zaguán de la casa nº 3, ya derribada en 1970, y en una casa que estaba en restauración como sede del Real Círculo Artístico. Ambos han desaparecido (Fernández Casado, 2008: 220). Pujades, en 1609, testimonia otros pilares en esta misma calle (Pujades, 1829). Iorba (1589) y Francesc Socias (1650) confirman indicios de este recorrido. Así como Laborde (1806), que sugiere que el agua procedía de la montaña (Miró, 2010). Mayer y Rodá (1977) localizaron en Collserola unas captaciones de agua, - unos manantiales medievales – que relacionaron con el acueducto de la montaña. De diversos lugares próximos, las captaciones de aguas convergían en Sant Genís dels Agudells a 6,4 km de la entrada en el recinto amurallado. Miró y Orenga, han vuelto a estudiar si esta captación medieval procedería de un sistema romano. Pero dudan si algunos restos de unas posibles conducciones, halladas en el ensanche y más arriba, sean medievales o romanos (Miró, Orenga, 2010: 121-123). Más recientemente se identificado como medieval esta traída de aguas, con una conducción entubada desde Sant Genís (Orengo, Miró, 2013). En tubos sería menos cuestionable la gran pendiente (38 m/km) que supondría este trayecto del acueducto. Pero sería una solución muy cara. Sin embargo, por la evidencia antigua y reciente, en la zona del paseo de Gracia tampoco faltarían manantiales que pudieran haber sido explotados en época romana de forma mucho más económica.


Los manantiales del ensanche barcelonés Una alternativa es que el acueducto de poniente procediera de apenas unos pocos kilómetros al norte. En los planos del Siglo XVI al XIX, el entorno no es una llanura arbolada, sino terrenos en que los mapas señalan arroyos y/o ramblas y en ocasiones, en los mapas más recientes y detallados, los terrenos parecen cruzados por pequeñas acequias. Es conocido que el subsuelo es un amplio y rico acuífero que desciende hacia la costa. Y recordando a Avieno, los romanos sabían que las Barcilonas eran ricas en aguas. Las técnicas de construir galerías de captación y transporte de agua, incluso a distancias sorprendentes eran muy conocidas en las más antiguas urbes orientales. En la propia Roma no faltaron captaciones de este tipo que eran preferidas a los ríos, que entregaban un agua menos cristalina. Normalmente se excavaban arquetas o galerías para interceptar el flujo del agua bajo tierra. Curiosamente, cuando Frontinus se hizo cargo de los acueductos de Roma, el agua más turbia del rio contaminaba todo el sistema de suministro, pasando de acueducto a acueducto que entonces estaban intercomunicados.

 Tal como cabe suponer a los acueductos de Barcino. Frontinus aisló cada acueducto. A medio camino a Gracia, desde el Siglo XVI, estaba el convento de Jesús, bastante grande y que puede servir de ilustración. Siempre dibujado en los mapas rodeado de una arboleda (ver también Orti, 2000: 20). Estaba subiendo por el actual Paseo de Gracia a mano derecha a la altura de la calle de Aragón. Tras las desamortizaciones del siglo XIX, de aquel convento quedó una famosa fuente. Aparte de las abundantes referencias a antiguas fuentes, la riqueza en agua de este lugar era patente por los diversos jardines y fuentes ornamentales de mediados del XIX (por ejemplo los Jardines de los Campos Elíseos y los del Tívoli) y está registrada en diversos planos de Barcelona de los siglos XVIII y XIX del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona. Consta la abundancia y excelente calidad del agua de la “Font del Jesús” a mediados del siglo XIX. Decía Jacinto Verdaguer en su poema “La Font de Jesús”, “Al peu del Passeig de Gracia - entre un roure y una acacia - rajaba una fontanella- com la fusada d’un fus - com la fusada argentina -escumosa y cristallina - descapellava ses aygues - la dolça font de Jesús- -- etc- etc.”


Más tarde, en el siglo XIX el lugar fue aprovechado por instalaciones de la Compañía de Aguas para combinar diversas traídas de agua para la ciudad. Había otra fuente natural más arriba, a la altura de la actual calle Provenza, sobre la arboleda que conducía desde la puerta del Ángel a Gracia - hoy el Paseo de Gracia - (del Castillo, 1945). ¿Serían afloramientos de unos caudales subterráneos importantes? Cerca del monasterio de Jesús pasaba un arroyo con agua procedente de la montaña. No es difícil localizar referencias de arroyos similares en la parte alta de Barcelona. Recientes sondeos demuestran la abundancia de agua pero no es probable encontrar restos arqueológicos. Estas tierras han sido objeto de multiples movimientos a lo largo de muchos siglos.

 Desde hace bastantes décadas la Compañía de Aguas de Barcelona fue adquiriendo las pocas y muy pequeñas compañías de aguas que explotaban pozos o fuentes en el centro de diversas manzanas céntricas del Ensanche para cerrarlas o desviar su caudal al riego, no al consumo por razones sanitarias. Aun su sucesora AGBAR tiene fuentes importantes en diversos lugares de Collserola y el Barcelonés. No consta cual era aquel manantial que pudiera haber alimentado a Barcino a principios del siglo I d.C. Pero no faltan alternativas no muy lejanas a la ciudad romana. En realidad no se conoce el origen del acueducto de poniente que llamamos “de Collserola”. Pero no por falta de alternativas. Vagamente debía estar aguas arriba de la puerta del Ángel. Se ha supuesto, - gratuitamente -, que era el acueducto construido por Lucius Minicius en el 125 d.C. y las especulaciones sobre su naturaleza y recorrido se han multiplicado a lo largo de los años. Mientras que Baetulo, a pocos kilómetros de Barcino, en un entorno geológico parecido, una ciudad con 10 ha de superficie y con sus Termas, recibía el agua a través de una galería recubierta de opus signinum, de la cual se conserva un tramo. El agua venía desde una captación subterránea no localizada, pero que se supone cercana. En este sistema existió también un tramo sobre arcadas (Padrós, 1999). Según Frontinus, no faltaban tampoco galerías de captación ni trayectos subterráneos en la propia Roma. El acuífero y la sensible pendiente del terreno en el Pla de Barcelona sugerirían que una captación se condujera al principio subterráneamente, luego en la superficie, descendiendo hacia la ciudad. Hasta que, por el talud del terreno, para conservar la cota al llegar a la torre de la muralla, la canalización seguiría por las arcadas del acueducto de poniente que conocemos. No hay pruebas suficientes, pero dado el entorno geográfico, histórico, técnico y económico, sería lo más lógico.


La construcción en los acueductos de Barcino. Las arcadas que se conservan de ambos acueductos son casi del mismo diseño y de las mismas dimensiones, con arcos semicirculares peraltados apoyados en gruesos pilares cuadrados. Estos eran de hiladas muy regulares de bloques de piedra de Montjüich rectangulares (opus certum), del tamaño de adoquines, formando un hueco cuadrado que actuaba de molde donde se vació el relleno del pilar, con argamasa y piedras irregulares (opus caementicium). 

Figura III-2. Arcos del Acueducto del Besos en la Avenida de la Catedral. Fotografía del autor.

Figura III-3. Vista exterior de la torre de la derecha de la puerta del recinto amurallado de Barcino en la Avenida de la Catedral. El acueducto de la izquierda (levante) se dirige al Besos. Y del de la derecha, se ve un pilar bajo la pequeña capilla. La torre es posterior (siglo IV) y sus grandes sillares 
obliteran el acueducto de Collserola, Como en el del arco vecino, su canal estaría sin duda más alto que la línea de puntos. Por lo que ya no estaría operativo cuando se acabó la torre. Fotografía del autor.

Los pilares se apoyaron en el muro primitivo de la primera muralla de Barcino (de fines del siglo I a.C.). Son por tanto posteriores. De esta muralla hoy solo tenemos allí los cimientos. En estos primeros pilares cuadrados de cada acueducto, solo se necesitaron construir con opus certum las otras tres caras del pilar. 
La pared de la muralla, que era de opus africanus completaba el hueco donde se volcó la argamasa y las piedras del relleno de estos dos pilares 

(figura III-4).
 Cuando, a fines del siglo III, se construye la torre de la segunda muralla tardo-antigua, solo queda operativo el acueducto de levante, que procedía del Besós, Porque el de poniente, está visiblemente obturado a media altura por los sillares del paramento exterior de esta torre circular

 (fig.III.3). Esto ayuda a confirmar su cronología.



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©Luis Conde Moragues. Todos los derechos reservados.
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Yo no tengo un interés económico sobre mis trabajos arqueológicos e históricos . Solo busco que mis hipótesis sobre nuestra ciudad lleven a acciones de las instituciones responsables. Adoro a esta ciudad. Puedes copiar y dar difusión a mis teorías. Más aún si puedes darles más audiencia.
El problema es que si bien yo he recibido mucho soporte, y creo que la evidencia es muy fuerte, esta es poco tangible.
Pero la silueta de la elipse esta allá desde hace 1700 años. Y probablemente estará muchos años más pidiendo una explicación.

Lo mejor es que las ideas (que critico) que se publican sobre la Barcelona romana no son creíbles ni se pueden soportar científicamente. Pero Barcino es un gran negocio para muchos profesionales.  Para estos, tu amigo es en realidad un estorbo, o peor aún un aficionado.

25 de setembre de 2015

DESPILFARRAR EL AGUA, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...25-09-2015...!!!

MI VIDA Y MI HISTORIA
 Como despilfarran el agua, los ineptos de la compañía del agua...!!!
 Toda esta agua desperdiciada, la pagaremos todos...!!!

 Minutos antes era un surtidor de dos metros de alto...!!!
 Esta máquina taladró la tubería...Se ve que no tienen planos los muy ineptos...!!!



BARCINO COLONIA ROMANA, DE LUIS CONDE MORAGUES, CAPITULO Nº 13º, A LA BARCELONA D' ABANS, D' AVUI I DE SEMPRE...25-09-2015...!!!

La Edad Moderna

Ya durante el siglo XV la progresiva desaparición de la protección que aportaban Les Tasques se convierte en una creciente preocupación para los comerciantes y navegantes Barceloneses. A ello se une el importante aumento de calado de las naves de porte oceánico y del volumen potencial del tráfico. Sobre todo el tráfico con América se hace poco practicable. Pese a sus esfuerzos el puerto de Barcelona va siendo relegado a un tráfico local.
Figura II-11. Fragmento del plano de Barcelona de la obra de Laborde “Voyage Historique et Pittoresque de l’Espagne”, Paris, 1 06. El puerto esta sondeado, se dan cotas de profundidad y curvas de nivel. (AHCB) (En el plano completo también se señala el bajío frente al Morrot).

Sería posible relacionar esto con la decadencia de Barcelona durante los siglos XVI y XVII. - Pero este último sería sin duda un fenómeno mucho más complejo, que merecería un estudio muy detallado.

La formación de la Barceloneta es consecuencia de la construcción de la escollera del nuevo puerto del siglo XVII. Las Tasques quedan entonces recubiertas y prácticamente desaparecen. La consolidación de las tierras sedimentarias del Poble Nou se irá produciendo a lo largo de esta misma época (Alemany: 1998). Podemos entrever que es el inicio de la recuperación del puerto y de la ciudad en los siglos siguientes.


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Bibliografía

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Acueductos y Termas de Barcino 



LUCIO MINICIO NATAL, HIJO DE LUCIO, INSCRITO EN LA TRIBU GALERIA, EL JOVEN, CÓNSUL, AUGUR, PROCÓNSUL DE LA PROVINCIA DE AFRICA, MIEMBRO DE LA CORPORACIÓN AUGUSTAL, LEGADO IMPERIAL PROPRETOR DE TRAJANO, … --- LUCIO MINICIO HIJO QUADRONIO VERO, AUGUR, TRIBUNO DE LA PLEBE, LEGADO PROPRETOR DE SU PADRE EN LA PROVINCIA DE AFRICA, TRIBUNO MILITAR DE LA LEGIÓN I AUXILIADORA PIA FIDEL., IGUALMENTE DE LA LEGIÓN XIV GÉMINA, MARCIA, VICTORIOSA, TRIUNVIRO DE LA MONEDA PARA LA FUNDICIÓN Y ACUÑACIÓN DE ORO, PLATA Y COBRE..., HAN HECHO CONSTRUIR, EN UN TERREÑO DE SU PROPIEDAD, UNAS TERMAS CON SUS PÓRTICOS Y LA CORRESPONDIENTE CONDUCCIÓN DE AGUA…. De una inscripción en el Museu Arqueològic de Catalunya



Los acueductos de Barcino Dos acueductos entraban en la urbe, muy juntos, por la torre de levante de la puerta de la ciudad en la antigua plaça Nova. La puerta norte del decumanus. Que dos acueductos entrasen juntos en la ciudad, era una circunstancia muy poco usual. En cualquier caso ha intrigado durante años a los historiadores de Barcino. Se dispone de diversas fuentes documentales que se refieren a acueductos en Barcelona. Abarcan desde el siglo X hasta nuestros días. Pese a todo, no hace tantos años, fue una sorpresa localizar al segundo acueducto, al liberar de construcciones superpuestas a esta torre romana en la casa del Ardiàca, junto a la puerta de la muralla. 

Dentro de esta torre de la plaça Nova se conserva un arco completo de los dos acueductos contiguos. Uno de los acueductos, el de poniente, parecía proceder de algún lugar en la montaña, bajando por lo que hoy es el Paseo de Gracia. Su último tramo pasaba por la calle dels Arcs. El otro, a levante, partía del río Besós, a la altura de Montcada, llegando a la plaza de la Catedral por la calle Capellans. En la época imperial, Barcino cuya área amurallada no sobrepasaba las 10 hectáreas, se abasteció de agua por dos acueductos, ambos con un recorrido bastante largo (Beltrán de Heredia et al., 2001: 26; Miró, Orengo, 2010). La arqueología evidencia que Barcino, como Baetulo, dispuso además desde sus primeros momentos de una compleja red de alcantarillado (Beltrán de Heredia, 2001; García, 2003; Orengo, Miró, 2013). Un primer acueducto de Barcino ha sido datado en la primera mitad del siglo I d.C., en la época del emperador Claudio (10 a.C. al 54 d.C, - emperador a partir del 40 d.C.). Unas pocas décadas tras la construcción de las murallas de la ciudad (AAVV, 2004; Miró, Orengo, 2010; 112, Miró, 2010, 147-164). Por un documento epigráfico, se conocen las circunstancias de la construcción de otro acueducto. Es una gran inscripción que está en el Museu Arqueológic en Montjüich.

 Esta dice que en el año 125 d.C. Lucius Minicius Natalis y su hijo Quadreni Ver construyeron unas termas públicas en unos terrenos de su propiedad y las proveyeron de agua valiéndose de un acueducto. Esta lápida se encontró en la plaza de San Miguel, donde se han excavado las más importantes termas romanas conocidas en Barcino. La inscripción está publicada en el volumen “Inscriptions romaines de Catalogne IV”, París, 1997. Razonablemente la construcción del acueducto fuese algunos años anterior a las termas y la inscripción. 


Interpretando las diversas fuentes documentales, se ha supuesto que el agua del acueducto construido por Lucius Minicius Natalis era la traída por el acueducto de poniente (Miró, Orengo, 2010, Miró, 2011). Pero tales indicios no son conclusivos. No hay una evidencia clara, documental o arqueológica, de cuál de los dos acueductos fue realmente el primero. Pese a las dataciones anteriores, se decía que ambos se construyeron casi al mismo tiempo (Beltrán de Heredia et al, 2001). Y siempre se ha dado por supuesto que este segundo acueducto fue un complemento para el acueducto principal de la ciudad, que sería el procedente del Besós, a levante. Son cuestiones que se abordarán en estas líneas. La cuestión no preocupaba. Pero merece atención cuando se busca integrar los acueductos en la geomorfología del entorno y en la trama urbana. Y con ello contribuir a la historia de la ciudad, tan escasa de documentos.

Los acueductos romanos Los acueductos son piezas sobresalientes de la Ingeniería Civil romana. Se conservan restos de centenares de acueductos romanos en el área del Imperio.
 En España hay documentados 59 (wilke@romanaqueducts.info). De algunos no queda demasiado, o los restos son tan escasos que no permiten una identificación segura. Hubert Chanson ha dedicado muchos años al estudio del diseño, la construcción y la operación de los acueductos bajo rigurosos estudios técnicos e históricos. Y ha abierto en internet muchos artículos (Chanson, 2002). Gran parte de la descripción técnica que sigue procede de sus publicaciones. El término “acueducto” debiera usarse para el conjunto de la obra de conducción de agua, que en muchos casos es un túnel subterráneo, o está soterrada ligeramente, o va a nivel del suelo, o está soportada por un muro (substructio), o encima de una arquería. Esta última, por la espectacularidad de tal construcción, es lo que hoy en día comúnmente se llama “acueducto”. De hecho estas arquerías eran tan o más caras que los túneles. Arquerías y túneles en acueductos solo se utilizaban si eran indispensables para salvar obstáculos naturales. No se han construido arquerías de acueductos de más de 30 metros de alto. Se aventura que tales estructuras pudieran tener serios problemas de estabilidad lateral si fuesen demasiado esbeltas. Los “sifones” son otra alternativa que los romanos también usaban para salvar depresiones del terreno. Es la estructura más compleja usada por los constructores romanos para el transporte de agua a larga distancia. 
Esencialmente consisten en un tramo de la conducción que se inicia en un depósito colector, al cual se conectan tubos descendentes y estancos que empalman mucho más abajo con otro tramo de tubo horizontal, más o menos largo, y en donde el agua tendrá una presión hidrostática importante. Por efecto de dicha presión podrá recuperar la cota inicial a través de un tercer tramo de tubos ascendentes. 
http://mtvo-bcn.blogspot.com.es/2011/07/el-rec-comtal.html

La dificultad estaba en el material de los tubos para resistir la presión sin fugas. La cerámica se usó, pero es frágil y resiste poca presión. El material preferido era el plomo, fácil de fundir y dúctil. Resiste bastante la presión, pero solo cuando el diámetro interior del tubo es muy moderado o sea con poca capacidad de transporte. Por ello se usaban haces de tubos de plomo paralelos, lo que era costoso. La información publicada dice que presiones de hasta 180 metros de columna de agua eran posibles. Pero tal presión, subjetivamente al menos, parece muy importante para tubos de plomo. En los cambios de dirección (caída - tramo horizontal - subida) los haces de tubos de un sifón eran apoyados y anclados en piedras talladas de gran tamaño. Esto era necesario para neutralizar los golpes de ariete al llenar el sistema. El acueducto de Gier, que es uno de los 4 que alimentaba a Lyon, tenía 3 sifones a lo largo de su trayecto y es aproximadamente de la misma época que los de Barcelona (Litaudon, 2002). Combinando un sifón con una arquería que soportase el tramo horizontal del haz de tubos en la cota más baja de la conducción, los constructores romanos podían salvar depresiones del terreno muy profundas. No faltan acueductos espectaculares que son en realidad los restos de un sifón de este tipo.


Los acueductos eran posibles por el dominio que los romanos tenían en la construcción con hormigón. En este caso se usaba un hormigón especial resistente al agua (opus signinum) para impermeabilizar el interior del canal. Este hormigón se componía de una mezcla - muy característica - de cal con polvo de ladrillos rojos. Ladrillos secados en horno y molidos. Con el tiempo, a través de cambios de temperatura, heladas etc., el opus signinum debía sufrir grietas. En algún caso se forraba el acueducto interiormente con láminas de plomo soldadas, que siendo blandas y flexibles, pudieran evitar tales grietas y fugas de agua. Aunque periódicamente se debía reparar el recubrimiento, de opus signinum o de plomo. Es Frontinus, que explica como en el siglo I d.C. restaura, gestiona y repara el sistema de los acueductos de Roma. El explica la penosa situación de muchos de ellos y las bases y los detalles clave de la construcción de acueductos. Pone de manifiesto que son piezas de ingeniería civil complejas y delicadas que pueden decaer fácilmente si se abandona su mantenimiento. La obra de Frontinus es esencial para conocer esta tecnología romana (Frontinus, 2006). El conjunto de la obra del acueducto se iniciaba en una presa o con una mina y sus depósitos de captación, con compuertas graduables a la salida. Se completaba con algunos depósitos de control del flujo y decantación de los sólidos arrastrados a lo largo del trayecto y posiblemente con compuertas adicionales y rebosaderos. Incluso con cascadas, si interesaba perder altura sin crear velocidad a la corriente, o si se quería airear el agua para mejorar su calidad. Todo ello mostraba una experiencia considerable acumulada durante centenares de años, ya que el acueducto romano más antiguo conocido es del siglo IV a.C. Normalmente durante gran parte del recorrido el acueducto discurría como un canal sobre el suelo. Con mucha frecuencia, su trayecto era subterráneo. El acueducto tenía como misión entregar agua a una altura cómoda para el consumo en las termas. Por ello eran necesarias las arquerías (y los sifones) para mantener la altura necesaria. Al final del recorrido, el acueducto desembocaba en un castellum aquae, con un depósito final de decantación (piscina limaria) del cual salían los tubos (de cerámica o de plomo) o canales de distribución por la ciudad. Todo ello permitiría dominar el flujo de agua. Y vaciar el sistema para limpieza o realizar un mantenimiento más profundo. Para facilitar el mantenimiento, haciendo el acueducto accesible, necesariamente el acueducto transcurría a lo largo de vías o caminos. Con todo, fugas y goteos debían ser frecuentes. Lo que vemos de los acueductos romanos o ya no transporta agua o cuando la transportan ahora están muy bien cuidados. Así los vemos casi libres de musgo, hierbas, plantas trepadoras, corrosiones, lodos y concreciones. El riesgo de fugas y goteos eran condicionantes en la elección de materiales para los arcos y los pilares del acueducto, también resistentes al agua. Sillares de granito sin argamasa (como en Segovia) tolerarían muy bien un goteo muy frecuente sin dañarse. La mampostería es menos resistente. El exterior de los dos acueductos de Barcelona iba recubierto por una resistente sillería de arenisca de Montjüich (opus certum, bloques pequeños e irregulares).



Cuando el acueducto era destinado al consumo humano, los romanos escogían cuidadosamente el lugar de captación para tener agua de buena calidad. Salvo airearla y reposarla en estanques para decantar posibles arrastres, no se podía hacer gran cosa más para mejorar el agua. Son métodos que resultan ser un ejemplo sorprendente de depuración biológica natural. En los acueductos destinados a la población, todas las canalizaciones de obra se tapaban con losas de pizarra o tégulas de cerámica. Para hacer fluir el agua, los especialistas hablan de pendientes en las canalizaciones del orden de 1 metro cada kilómetro. Pero las pendientes son variables entre límites relativamente amplios, desde 0,25 hasta 4 metros por kilómetro (Chanson, 2002). Esto puede reflejar las dificultades del terreno o la necesidad de compensar, con más pendiente y entonces más velocidad del agua, una canalización forzosamente angosta en algún tramo, para así mantener el caudal. O simplemente puede reflejar una relativa inconsistencia. No es fácil medir estas pendientes tan bajas sin un teodolito o un laser. Los romanos usaban un nivel de agua modificado (Chanson, 2008). (Algunos documentos en Internet, que se han descartado, hablan de pendientes de 0,004% que significa 4 centímetros por kilómetro lo cual es imposible de controlar con equipos sencillos. Debe tratarse de un error que se ha arrastrado en cascada por los escritos de divulgación. Debe proceder de confundir pendientes del 0,004/1 como 0,004 %.) Cuando el terreno obligaba a pendientes muy superiores, - lo que podía arrastrar el agua a velocidades excesivas -, se salvaba la dificultad con relativa facilidad. Se creaba un escalón para perder altura. Así se organizaban unas cascadas sobre un estanque. Y de este se extraía de nuevo el agua rebosante a menor altura (de la Peña, 2010). Las fuentes documentales (Deane et al., 2001; Evans, 1993) hablan de un consumo de agua en Roma a fines del siglo I del orden de 1.000.000 m3 día para una población que se estimaba de 1.000.000 de habitantes. Esto nos lleva a un consumo de 1.000 litros por día y por habitante. Hoy los consumos son muy inferiores en todas las ciudades modernas (del orden de 120 litros por habitante y día). Debía influir mucho el consumo de agua en los baños y termas públicas romanas. Así, se asocia normalmente la existencia de termas públicas a un suministro generoso de agua. En ocasiones a un acueducto concreto. También era importante el efecto sobre el consumo de las pérdidas de agua en la red ciudadana. O en la práctica de dejar correr el agua en abundancia, por la ausencia de grifería por las calles y los callejones. O por los derrames intencionados para mantener las calles y alcantarillas limpias, etc. Este dato de consumo de agua de Roma, no coincide con estimaciones en otras poblaciones romanas, como Pompeya, Nîmes, Córdoba, Toledo y Mérida (Aranda, 2006) que tienden a ser claramente inferiores y oscilan entre 400 y 800 litros por habitante y día. Por lo que se conoce hasta ahora, los acueductos de Barcino eran de una construcción muy convencional sin ningún alarde técnico ni arquitectónico.



http://www.todostuslibros.com/libros/barcino_978-84-943862-1-3 



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ISBN: 978-84-943862-1-3



Permiso del autor, palabras textuales:


Yo no tengo un interés económico sobre mis trabajos arqueológicos e históricos . Solo busco que mis hipótesis sobre nuestra ciudad lleven a acciones de las instituciones responsables. Adoro a esta ciudad. Puedes copiar y dar difusión a mis teorías. Más aún si puedes darles más audiencia.
El problema es que si bien yo he recibido mucho soporte, y creo que la evidencia es muy fuerte, esta es poco tangible.
Pero la silueta de la elipse esta allá desde hace 1700 años. Y probablemente estará muchos años más pidiendo una explicación.

Lo mejor es que las ideas (que critico) que se publican sobre la Barcelona romana no son creíbles ni se pueden soportar científicamente. Pero Barcino es un gran negocio para muchos profesionales.  Para estos, tu amigo es en realidad un estorbo, o peor aún un aficionado.